07 abril, 2008

Remiendos legales

Iulen Urbiola - Diario de Noticias 07/04/2008

Recurrentemente en el Parlamento de Navarra se debate la posibilidad de cambiar la Ley Foral del Vascuence (LFV). Estos días en concreto, Izquierda Unida ha presentado una proposición para que algunos municipios de la Cuenca de Pamplona que están en zona no vascófona entren a formar parte de la zona mixta y así, aunque sea de forma limitada, los ciudadanos de estos municipios vean ampliados sus derechos.

Han pasado 28 años desde que el Parlamento foral aprobó la oficialidad del euskara en toda Navarra, desde Tudela hasta Amaiur; y 21 años desde que la LFV incumplió ese mandato y dividió Navarra en tres partes y a los navarros en dos categorías. Pese a todo, pese a la zonificación lingüística, y no gracias a ella como recientemente afirmaba un alto responsable del Gobierno, el euskara está vivo en toda Navarra, con intensidades diferentes pero presente en todo el territorio foral. Hoy la realidad sociolingüística de Navarra nada tiene que ver con la existente en 1986. Entre los navarros nacidos después de esta fecha hay más euskaldunes, en todas las comarcas del territorio foral ha habido un crecimiento en cuanto al conocimiento del euskara. Sin embargo, la presencia, el fomento y el derecho a usar el euskara ante las administraciones públicas se ha visto paradójicamente restringido.

En Navarra la política lingüística ha venido marcada por las vísceras y aquellos que, mediante subterfugios políticos desobedecieron al Parlamento de Navarra y apoyaron la zonificación, han seguido utilizando el euskara con fines políticos. Han concedido y negado derechos a voluntad, han discriminado a los ciudadanos sin pudor, han borrado el euskara de los edificios y de las carreteras, le han puesto en competencia directa con el inglés y lo han expulsado de la función pública; y todo esto en nombre de la no discriminación al castellano parlante.

Ahora el Parlamento va a debatir si se amplía la zona mixta o no. A estas alturas del partido, tras 22 años de la aprobación de la ley y con un panorama sociolingüístico totalmente diferente se discute sobre un cambio raquítico en el estado de las cosas. Hablar y debatir sobre modificar la zona mixta resulta pobre y poco adecuado ya que el problema jurídico es otro: la cooficialidad. Y cuando se habla de cooficialidad no significa que el euskara se vaya a imponer en toda de Navarra desde la primera piedra hasta el último funcionario. Cooficialidad significa que la administración autonómica ha de garantizar los servicios en esta lengua y que la voluntad del ciudadano sea respetada. Que en cualquier lugar de la Comunidad Foral, sin traba administrativa alguna, pueda estudiarse en inglés y no pueda estudiarse en euskara, además de ser una discriminación, nos empobrece como sociedad.

Aquí nadie quiere imponer el vascuence, sólo exigimos de la administración foral -que también pagamos-, que nos trate por igual. No se trata de sacar provecho del conocimiento de una lengua, se pretende recibir un servicio en la misma. Si no, habrá que empezar a pensar en que se nos aplique la rebaja fiscal correspondiente bajo la máxima de, "a menos servicios menos impuestos".

La cooficialidad del euskara en Navarra es cuestión de tiempo pues es una cuestión de democracia, de profundización en derechos, de racionalidad y de realidad social. Esta decisión la tomarán otros gobernantes, ya que los actuales prefieren agitar demagogias y jugar políticamente con el euskara dando muestra de su calado democrático: manteniendo muros, o como afirma la Oficina Europea de Lenguas Minoritarias, desarrollando actuaciones que más recuerdan a un ghetto que a una política de normalización lingüística.

La propuesta que estos días va a debatir el Parlamento de Navarra para nada resuelve las demandas y las necesidades del actual mapa sociolingüístico de Navarra, sin embargo, y esto es importante, para los ciudadanos que viven en estos municipios la modificación, en caso de aprobarse, va a suponer una ampliación de sus derechos y, hoy por hoy, aunque sea triste reconocerlo, esto es un lujo en Navarra.

2 comentarios:

Blogger David Urquiza ha dicho...

"Cooficialidad significa que la administración autonómica ha de garantizar los servicios en esta lengua y que la voluntad del ciudadano sea respetada."

Este tío no entiende que "el ciudadano" no es uno, si no que somos muchos, y no tenemos todos una sola voluntad ni las mismas voluntades, y no todas han de ser respetadas, ni mucho menos satisfechas.

Una de mis voluntades de ciudadano, en concreto, consiste en que las limitaciones que puedan ocasionar las exigencias de los vascoparlantes a los no vascoparlantes no sean injustas, ni en cuestión de gasto público ni de acceso a la administración ni en ninguna otra.

La pretendida cooficialidad del euskera en el caso de Navarra es tremendamente injusta, porque el porcentaje de vascoparlantes real (no de quienes lo chapurrean, de quienes lo hablan preferentemente) es muy pequeño. Y el de los vascoparlantes monolingües, ínfimo.

Y la cooficialidad no es un derecho democrático, ni mucho menos, y la atención de la administración en vascuence puede exigirse como un derecho únicamente por quienes tengan tal lengua como lengua materna y además representen un porcentaje mínimo de la población que se administra. No por cualquiera que tenga ganas de aprenderlo y exigirlo en el ayuntamiento de un pueblo donde nadie lo habla ni lo ha hablado nunca en trescientos años. Porque, en tal caso, habría que aplicar esa tontería de "a menos servicios menos impuestos" pero al revés; como ejercita, sin necesidad real, el derecho a ser atendido en dos lenguas, y eso implica un servicio mucho mayor, mucho más excluyente y mucho más costoso, debería pagar el triple.

Pero, incapaz de ver la disminución de los derechos de algunos y el aumento de las obligaciones (a lo mejor los ve pero no le importa, por considerarlos peores navarros), dice Iulen Urbiola que la ampliación de la zona mixta a nuevos municipios va a suponer una ampliación de sus derechos; "un lujo".

Los lujos, en Navarra, que se los paguen los interesados. Y las desgracias exigidas, que las sufran los imbéciles; yo no quiero un cirujano que me opere en euskera pudiendo ser atendido por uno mejor que no lo hable en absoluto. No nos hace ninguna falta, ni a el ni a mí. Ni a ningún otro funcionario excepto aquel que trabaje de cara al público en una zona mayoritariamente euskaldún. Porque exigirlo (o valorarlo de manera que sea determinante, lo mismo da) sin estos supuestos es un abuso al que la mayoría de navarros no nos debemos doblegar. Y mucho menos cuando tales exigencias vienen mayormente de quienes, más que el potencial comunicativo de un idioma, buscan en el euskera un hecho diferencial en el que sustentar futuras exigencias.

22:23  
Blogger neska ha dicho...

A comentarios estúpidos, oidos sordos.
Si tuvieras argumentos que se sostienen entraría a dialogar contigo, pero no voy a gastar mi tiempo en hablar con fascistas intolerantes como tú.
Deducir que un médico que habla euskera es peor que uno que lo hace en castellano da muestras del tamaño y la cerrazón de tu cerebro.
Es una lástima que no valores lo que tiene tu tierra, porque nació vasca y lo seguirá siendo. A pesar de que esté gobernada por burros apoyados por necios como tú.
¡Osada es la ignorancia!!

neska

12:48  

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